Leer e-book Emblemas de Amor: Poemas de un ensueño

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Pensaba en el puerto que veía tan seguido Hombres impasibles a la lejanía maravillosa, al cielo entre los barcos, al paisaje de conjunto, al suelo atiborrado de objetos de lugares remotos como pedazos de mundo en el melancólico corazón de un mar Hundirse una noche en las calles del puerto. Caminar, caminar Siempre sola.

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Lenta, muy lentamente. Hundirse, oscuridad, caminar Tirar el ancla. Muy junto a ese barco gigante de rayas rojas y blancas y verdes La cascada reverdea los pastos silenciosos que nutren la negra pelambre de la tierra vestida de brillo. Las voces se elevan queriendo matizar las aspiraciones de soledad a que obligan los espacios. Los espacios espesan las notas. Labios plegados sobre dientes felices. Cada color requiere un espacio mayor en la tela.

Claro que ninguno quiere sucumbir. Claro que ninguno desea disolverse anónimamente. Y así se sigue, así se camina, así se mira esfumar las blanconegras hojitas de este calendario que transpira el sudor de un calor intangible. Ese que persigue a una mosquita junto al farol amarillosucio que vigila bajo el cielo negrolimpio esta noche angustiosa llena de dualismos. Mi amor se amplía. Es un paracaídas perfecto. Es un clic que se exhala y su pecho se hace inmenso. Mi amor no ruge no clama no ruega no ríe. Su cuerpo es un ojo. Su piel es un mapamundi. Mis besos son anguilas que él Se ufana en dejar resbalar.

No hay rutas ni pliegues ni insectos. Mi creación es una mojigatería junto a su rubio carromato. En estos momentos el tintero alza vuelo y enfila hacia linderos inacabables de mosquitos haciendo el amor. Suena el fatídico sonido.

Ya no vuelo. Es mi amor que se amplía. Mi ser henchido de barcos blancos. Mi ser reventado sentires.


  1. Manual sobre el bautismo en el Espíritu Santo;
  2. UADC: Historia de una historieta.
  3. Hora Con No Valor!: El Tiempo es El Viento!;

Toda yo bajo las reminiscencias de tus ojos. Quiero destruir la picazón de tus pestañas. Quiero rehuir la inquietud de tus labios. Porque a Ti te debo lo que soy Pero no tengo mañana Porque a Ti te La noche sufre. Entre moi sans cesse et Le bonheur! Pero hay algo que rompe la piel, una ciega furia que corre por mi venas. No me mira. Ese instante que no se olvida Tan vacío devuelto por las sombras Tan vacío rechazado por los relojes Ese pobre instante adoptado por mi ternura Desnudo desnudo de sangre de alas Sin ojos para recordad angustias de antaño Sin labios para recoger el sumo de las violencias Perdidas en el centro de los helados campanarios.

Pero ese instante sudoroso de nada Acurrucado en la cueva del destino Sin manos para decir nunca Sin manos para regalar mariposas A los niños muertos. Partir en cuerpo y alma partir. Partir deshacerse de las miradas piedras opresoras que duermen en la garganta. Cansada por fin de las muertes de turno a la espera de la hermana mayor la otra la gran muerte dulce morada para tanto cansancio. Ella piensa en la eternidad. Afuera hay sol.

Yo no sé del sol.

Sé gritar hasta el alba cuando la muerte se posa desnuda en mi sombra. Yo lloro debajo de mi nombre. Yo agito pañuelos en la noche y sedientos de realidad bailan conmigo Yo oculto clavos para escarnecer a mis sueños enfermos. Yo me visto de cenizas.

Te Necesito mi Amor - Poema Romántico para Escuchar

Como el viento sin alas encerrado en mis ojos es la llamada de la muerte. Oh perforar con vino la suave necesidad de ser. Se buscó debajo del aullido de la luz.

ISBN 13: 9781520789989

Se quiso detener el avance de las manos enguantadas que estrangulaban a la inocencia. De muerte se ha tejido cada instante. Pero ellos y yo sabemos que el cielo tiene el color de la infancia muerta. Han venido. Invaden la sangre. Huelen a plumas, a carencia, a llanto. Han venido a incendiar la edad del sueño. Un adiós es tu vida. Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan. He aquí lo difícil: caminar por las calles y señalar el cielo o la tierra.

DE EDUARDO MARTÍN DE LA CÁMARA

Siniestro delirio amar a una sombra. La sombra no muere. Con todas mis muertes yo me entrego a mi muerte, con puñados de infancia, con deseos ebrios que no anduvieron bajo el sol, y no hay una palabra madrugadora que le dé la razón a la muerte, y no hay un dios donde morir sin muecas. Pero esta inocente necesidad de viajar entre plegarias y aullidos. Yo no sé. No sé sino el rostro de cien ojos de piedra que llora junto al silencio y que me espera. En el viento sagrado tejían mi destino. Nos hemos arrodillado y adorado frases extensas como el suspiro de la estrella, frases como olas, frases con alas.

Hemos inventado nuevos nombres para el vino y para la risa, para las miradas y sus terribles caminos. Yo ahora estoy sola -como la avara delirante sobre su montaña de oroarrojando palabras hacia el cielo, pero yo estoy sola y no puedo decirle a mi amado aquellas palabras por las que vivo. Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte. Tal vez la noche es nada y las conjeturas sobre ella nada y los seres que la viven nada.

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Pero la noche ha de conocer la miseria que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas. Ella ha de arrojar odio a nuestras miradas sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros. Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos. Alguna vez volveremos a ser. Sé del miedo cuando digo mi nombre. Es el miedo, el miedo con sombrero negro escondiendo ratas en mi sangre, o el miedo con labio muertos bebiendo mis deseos.

La luz es demasiado grande para mi infancia. Alguna palabra que me ampare del viento, alguna verdad pequeña en que sentarme y desde la cual vivirme, alguna frase solamente mía que yo abrace cada noche, en la que me reconozca, en la que me exista. Pero no. Mi infancia sólo comprende al viento feroz que me aventó al frío cuando campanas muertas me anunciaron. Sólo una melodía vieja, algo con niños de oro, con alas de piel verde, caliente, sabio como el mar, que tirita desde mi sangre, que renueva mi cansancio de otras edades. Sólo la decisión de ser dios hasta el llanto.

He llamado, he llamado. He llamado, hacia nunca. Pero creo que mi soledad debería tener alas. Quisiera hablar de la vida.