Leer e-book Las claves de la comunicación en la empresa (Economia Y Empresa)

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Coordinar las acciones individuales significa, en este contexto, influir en las decisiones individuales —principalmente a través de intercambiar información— para compatibilizarlas dentro de unas interdependencias dadas, o bien alterar las interdependencias para influir así en las propias necesidades de coordinación Marshack y Radner ; Milgrom y Roberts En organizaciones de equipo la coordinación se convierte en un problema relevante porque existe un coste no despreciable en la producción y transmisión de información. Por ello, las soluciones al problema de coordinación estudiadas en la literatura, y también las puestas en marcha por las empresas, han tenido mucho que ver con los avances en la tecnología de la información.

La tecnología de equipo impide dividir la producción conjunta como suma de las producciones individuales de quienes colaboran en esa producción. Las contrapartidas individuales que inducen la participación en la acción colectiva y motivan la aportación de recursos por parte de cada agente implicado, sólo pueden definirse en función de la producción conjunta y de las aportaciones de recursos, si son observables.

En principio, compensar la participación en la acción colectiva con una participación en el output conjunto tiene ventajas en cuanto que sólo necesita medir una variable; sin embargo tiene inconvenientes conocidos en forma de conductas de polizón Holmstrom La alternativa de medir las contribuciones de recursos —cantidad y calidad— exige especialización en esa tarea y dar respuesta a la pregunta de cómo se asegura la eficiencia de quien monitoriza el proceso. Alchian y Demsetz responden con la propuesta de una solución organizativa donde el monitor contrata de forma bilateral con cada participante en la acción colectiva, pacta una contrapartida acorde con la cantidad de recurso que se aporta, adquiere el derecho a supervisar su actuación y dirigir su trabajo y retiene, como retribución propia, la diferencia entre lo que se produce y lo que se ha comprometido a pagar.

Con todos estos desarrollos en la teoría sobre fronteras y organización interna de la visión de la empresa, se distancia de la función de producción para convertirse en una estructura que gobierna el proceso de asignación de recursos procesando información, asignando poder de decisión, evaluando el desempeño y otorgando recompensas. La teoría económica de la empresa ha utilizado casi indistintamente los términos de empresa y empresario, aunque de forma inconsciente.

La lectura atenta de las obras de Coase y de Alchian y Demsetz pone de manifiesto que lo que se explica en ellas es la existencia del empresario con unas funciones concretas que realiza dentro de un marco general de especialización y división del trabajo: al empresario coasiano le corresponde dirigir los recursos con coordinación, dando órdenes y aprovechando su posición central en la red de contratos con otros propietarios de recursos, allí donde el mercado y los precios afrontan des-economías de escala.

En cuanto al empresario supervisor de Alchian y Demsetz, su función es necesaria para medir las aportaciones en cantidad y calidad de los recursos que nutren la producción con tecnología de equipo. Podría decirse, por tanto, con razón, que muchas de las teorías de la empresa que se han propuesto desde la economía son, en realidad, teorías del empresario. El empresario director que emerge de esta literatura complementa la visión schumpeteriana de este agente social como protagonista de la innovación y de la destrucción creativa.

Para deslindar la empresa del empresario la mejor fórmula es contemplar la empresa como persona jurídica o entidad legal, reconocida por el derecho para participar en contratos y para poseer activos en propiedad. Para que el empresario tenga capacidad para coordinar y motivar a las personas dentro de la empresa, es preciso que el contrato de la empresa con estas personas contemple la posibilidad de que un tercero, también vinculado contractualmente con la empresa, realice esas funciones.

En la TDP, donde las fronteras de la empresa se relacionan con los activos no humanos que posee en propiedad, es preciso explicar por qué esa propiedad recae en el ente jurídico de la empresa y no en la persona física del empresario. La entidad legal, complementada con la diversidad de formas jurídicas entre las que el derecho permite elegir al constituir una empresa, proporciona posibilidades de gestionar los riesgos, transferir la propiedad, especializar entre dirigir los recursos de la empresa y financiar sus activos, que no serían posibles si las personas no pudieran diferenciar entre el patrimonio personal y el patrimonio propiedad de las empresas.

Con la concentración de la propiedad de los activos no humanos en la persona jurídica de la empresa, frente a la alternativa de que la propiedad de los activos se reparta entre las diferentes personas que se vinculan a través de ella, la dirección de la empresa encuentra formas eficientes de coordinar y motivar a los trabajadores en contextos de información asimétrica, que no serían factibles en el caso de que la propiedad de los activos se repartiera entre todos los trabajadores Holmstrom Con la visión integradora de la teoría de la empresa, Holmstrom llega a definir a la empresa como una mini economía, donde los responsables de la dirección afrontan la solución de ineficiencias originadas en problemas de información asimétrica, y efectos externos de naturaleza similar a los que afronta la autoridad el Estado para el conjunto de la sociedad.

La empresa como ente legal propietaria de activos sobre cuyo acceso y condiciones de uso deciden quienes las dirigen, se convierte en una palanca de poder que incide sobre la conducta de las personas que combinan su trabajo y sus conocimientos con dichos activos. Por esta razón, aunque formalmente es verdad que la empresa no posee en propiedad al capital humano incorporado en las personas y, por tanto, éstas quedan fuera de su perímetro, el funcionamiento de la empresa en su conjunto se entiende mejor si los trabajadores se contemplan como parte de ella.

Una teoría de la empresa que incorpore a las personas que trabajan combinando su esfuerzo y conocimientos con los activos de su propiedad, supone un acercamiento importante a las aproximaciones al estudio de las empresas desde otras disciplinas sociales como la psicología y la sociología, que desde un principio contemplan la empresa como una comunidad de personas, minimizando la relevancia del resto de los activos, lo opuesto a lo que sucede con la economía.

El estudio económico de la empresa se realiza bajo la premisa del comportamiento humano, que se resume en racionalidad: las personas conocen sus preferencias y su comportamiento es coherente con ellas. La racionalidad permite a la investigación académica simular las consecuencias privadas y sociales de determinadas conductas y restricciones, recomendando correcciones o ajustes en función de los resultados previstos.

Sin embargo, la racionalidad económica ha recibido críticas por el poco realismo de los supuestos que contempla y por los aspectos del comportamiento humano que deja sin explicar. Las críticas de Simon y sus colaboradores llevan a proponer un supuesto alternativo a la racionalidad absoluta bajo la que se estudia la empresa y el mercado en la economía, conocido como racionalidad limitada: las personas son intencionadamente racionales pero su comportamiento se ve afectado por limitaciones en la capacidad de almacenar y procesar información tan relevantes para explicar la realidad como las restricciones que provienen de la tecnología.

Bajo estos supuestos, la explicación del comportamiento humano incorpora supuestos de decisión heurística frente a la optimización que se presume desde la racionalidad sin limitaciones. La investigación sobre la felicidad, en cambio, adopta formas de medir la utilidad que se han desarrollado en la psicología y, dentro de ella, en la neurociencia, con un objetivo claramente introspectivo.

Los resultados experimentales de estas investigaciones muestran que las personas no sólo valoran bienes y servicios tangibles a los que se tiene acceso a través de la renta monetaria, sino que en su utilidad intervienen también aspectos menos tangibles como las condiciones sociales, relaciones, la capacidad de decidir y la posibilidad de desarrollar sus propias competencias. Por ejemplo, una de las regularidades que se observan en las empresas es la estabilidad de las relaciones ente ellas y los trabajadores, con contratos a largo plazo y mercados internos de trabajo —la promoción interna es el mecanismo dominante para cubrir vacantes en puestos de trabajo, en lugar de acudir a la contratación externa—.

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La estabilidad de las relaciones obedece, en parte, a la imposibilidad de adquirir en el mercado conocimiento y saber específico que sólo se acumula a través del aprendizaje de rutinas que surgen del ajuste mutuo y de la evolución adaptada a las condiciones de un contexto determinado. En este sentido las fronteras de la empresa se han explicado a partir de las necesidades de proteger e intercambiar un conocimiento específico y valioso, que a la vez aporta ventajas competitivas en el mercado Teece ; Kogut y Zander El conocimiento académico sobre la empresa resulta imprescindible para comprender el funcionamiento del conjunto de la economía, en cuanto que lo que ocurre dentro de las empresas es cuantitativa y cualitativamente tan importante como lo que ocurre entre las empresas Simon Resulta difícil exponer una teoría de la empresa, aunque sea dentro de una sola disciplina académica como la economía, porque los propios desarrollos intelectuales alrededor de la misma no son del todo precisos en la acotación del concepto.

A veces la teoría de la empresa responde a la pregunta sobre los determinantes de sus límites o fronteras, y otras veces a preguntas que tienen que ver con la solución a problemas de motivación y coordinación internos. La interposición de empresas evita los contratos multilaterales entre inversores, trabajadores, clientes que serían necesarios en una solución de mercado, con el consiguiente ahorro en costes de transacción; que el nexo sea una persona jurídica ofrece posibilidades para la acumulación de activos y la gestión de riesgos, así como para la gestión interna en condiciones de información asimétrica y efectos externos, que no son alcanzables para personas físicas ocupando el mismo lugar.

Por otra parte, la forma dominante de empresa cambia en el tiempo y, entre países de nivel de desarrollo económico similar, en el mismo periodo de tiempo, lo cual no debe hacer olvidar que la empresa es una invención humana y, como tal, susceptible de modificación y transformación atendiendo a condiciones tecnológicas, por ejemplo, los desarrollos en las tecnologías de la información, e institucionales del entorno —sistemas legales— 6.

El conocimiento sobre la empresa como respuesta institucional a los problemas de intercambio y colaboración que resultan de la división del trabajo, no debe confundirse con el conocimiento sobre la dirección de empresas —management— que se transmite a quienes ocupan o quieren ocupar puestos de dirección empresarial. Parece recomendable que el conocimiento positivo sobre la empresa, que proporciona la teoría, forme parte del conocimiento normativo sobre cómo dirigir una empresa, que se imparte en las escuelas de negocios, aunque en la realidad no es así.

Una forma de explicar este distanciamiento entre el conocimiento normativo y el positivo es que la teoría de la empresa presupone una racionalidad absoluta en el comportamiento de los agentes, y su interés se centra exclusivamente en conocer las implicaciones para el bienestar colectivo de esa racionalidad individual. Esta explicación falla cuando las decisiones y las conductas de quienes dirigen las empresas son difíciles de reconciliar con la racionalidad sobre la que se construye la teoría.

Aighon, P. Journal of Political Economy, : Alchian, A. American Economic Review, 62 : Alonso, R. Dessein y N.

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TEMA 1 . LA EMPRESA

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Klein, B. Crawford y A.

Cómo Medir la Efectividad de la Comunicación en tu Empresa

Journal of Law and Economics, 21 : Kochan, T. Management: Inventing and delivering its future. Cambridge: MIT Press, Kogut, B. Organization Science, 3 : Kreps, D. Alt, K. Shepsle eds. Perspectives on Positive Political Economy. Cambridge: Cambridge Uni.

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Lo más leído

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Es En. Ciencia Economía Humanidades Tecnología. Multimedia Libros OpenMind Autores. Mundo Digital. Autor destacado. La escucha activa capta el feedback interno. Hay que realizar un estudio del clima cualitativo y cuantitativo. Los mensajes y los contenidos para los empleados no son los mismos que se crean para los clientes o los proveedores. Para lograr la implicación del equipo de base, antes ha de conseguirse la del equipo directivo de la empresa.

Los líderes marcan el camino que el resto sigue.

La política de liderazgo actual se basa en la humildad y en las acciones de motivación que permiten crear equipos fuertes, productivos, innovadores y competitivos. Los trabajadores no solo han de conocer la misión y la visión de la empresa, sino que han de vivir sus valores y sentirlos propios. Para ganarse la confianza de las personas, es imperativo mantener una gestión transparente. Los directivos han de contar lo que pasa a sus respectivos equipos.

Las personas son conscientes de la importancia de sus derechos, pero también de sus obligaciones, del respeto y de la libertad individual. La empresa ha de favorecer la creación de una cultura colaborativa y de cooperación que sea reconocida.