Descargar PDF Tratado de la infidelidad (Narrativa en lengua española)

Descargar libre. Reserve el archivo PDF fácilmente para todos y todos los dispositivos. Puede descargar y leer en línea el archivo PDF Tratado de la infidelidad (Narrativa en lengua española) PDF Book solo si está registrado aquí. Y también puede descargar o leer en línea todos los archivos PDF de libros relacionados con el libro Tratado de la infidelidad (Narrativa en lengua española). Feliz lectura Tratado de la infidelidad (Narrativa en lengua española) Bookeveryone. Descargue el archivo Libro gratuito PDF Tratado de la infidelidad (Narrativa en lengua española) en la Biblioteca completa de PDF. Este libro tiene algunos formatos digitales como el libro de papel, ebook, kindle, epub, fb2 y otros formatos. Aquí está la biblioteca de libros CompletePDF. Es gratis registrarse aquí para obtener el archivo del libro PDF Tratado de la infidelidad (Narrativa en lengua española) Pocket Guide.

María Elvira Villamil La narrativa colombiana reciente.

La invención de la Novela

María Helena Rueda La violencia desde la palabra. María, la novela de Jorge Isaacs - , no sólo es la obra cumbre de la novelística colombiana y latinoamericana del siglo XIX, sino también una de las mejor logradas del romanticismo en lengua española. Isaacs escribió y publicó su novela entre y , tenia entonces entre 27 y 29 años de edad. A partir de ese momento fue famoso; viajó por el Magdalena y la Guajira en expediciones científicas; en política pasó del conservatismo al liberalismo, fue cónsul en Chile entre y y protagonizó una efímera revuelta en el Estado de Antioquia en Cuando apareció María, su éxito fue inmediato.

El argumento de la obra es bien conocido. Salomón, el padre de María, vivía en Jamaica; era judío y habla quedado viudo. Como Quería partir para la India por asuntos de negocios, decidió dejar a su hija de pocos años al cuidado de su primo, quien, bien establecido en el Valle del Cauca, era propietario de la rica hacienda El Paraíso. La niña se llamaba Ester y su nuevo protector la bautizó por el rito católico con el nombre de María.

Al salir, Efraín ve a su prima en la ventana rodeada de flores y desde ese momento sabe que la ama. Seis años después regresa y encuentra tanto a María como a su hermana Emma convertidas en mujeres hermosas. Efraín sale en excursiones de cacería por los bosques, de pesquería por las orillas del río Zabaletas o a visitar a los vecinos. Las cacerías del tigre y del venado se narran con detalle. En la primea Efraín termina como el héroe de la hazaña.

La segunda tiene un final tierno, pues el venadito llega huyendo hasta la casa de la hacienda para ser protegido por Emma y María.

Efraín los vista con frecuencia Y la novela narra con detalle su vida. Otro personaje importante en estos capítulos intermedios es Carlos, hijo de un propietario rico de la región. Su presencia en la novela comporta una necesidad estructural: pretende a María, le declara su amor y acude con su padre para pedirla en matrimonio.

María se ve obligada a definir y expresar, ya de manera definitiva, sus sentimientos por Efraín. Los planes de matrimonio se ven entorpecidos, sin embargo, porque el padre ha decidido enviar a su hijo a estudiar medicina en Londres. Efraín acepta la decisión de su padre, aunque habría preferido trabajar en la hacienda.

Se desencadenan, entonces, otros hechos que alteran el sosiego. El paisaje se transforma: desaparece la belleza de los atardeceres, la pureza del aire, la frescura de las flores; ahora los cielos son oscuros, hav Iluvias y vientos huracanados. Efraín tiene pesadillas y negros presentimientos y recibe la primera visita de una ave negra que anuncia las peores tragedias.

Poco después de la primera visita del ave, se manifiestan en María los síntomas de una extraña enfermedad, que luego es diagnosticada como epilepsia y que obliga al padre a revelar un terrible secreto: se trata del mismo mal que llevó tempranamente a la madre de María a la tumba. Viaja después de intercambiar sortijas con su novia. Entonces se presenta el señor de A Efraín ha permanecido 17 meses por fuera del país. Remonta las aguas crecidas del Dagua en una balsa y las jornadas se le hacen interminables.

Al tercer dia llega al caserío de Juntas, despide a los bogas y comienza a subir la sierra por un primitivo camino de herradura, acompañado por un peón de la hacienda que ha venido a su encuentro.


  • Teoría y metodología del entrenamiento deportivo.
  • DE LA CLEMENCIA AL EMPERADOR NERON.
  • un sexo inofensivo compañero de trabajo poco.
  • Archivo del blog.
  • About This Item.
  • PDF Tratado de la infidelidad (Narrativa en lengua española) Download - AvrilDevereux;

Faltan ya pocas leguas y Efraín, en una carrera desesperada contra el destino, se empeña en viajar de noche. Entra, abraza a una persona: es Emma. La novela, narrada por el propio Efraín años después de ocurridos los hechos, se divide en sesenta y cinco capítulos, algunos muy coitos. Al mirarlos en conjunto puede establecerse tina red compleja de significaciones y correspondencias, paralelismos y oposiciones, dentro de una visión de mundo coherente.

Cervantes y "Don Quijote" / Daniel Eisenberg | Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

A lo largo de todo el texto abundan las descripciones de María. Se la describe, incluso, niña entre los 3 y los 9 años de edad p. Y, al final, poco antes de su muerte, María le pide a Emma que le corte las trenzas y se las entregue a Efraín p. En ninguna parte se habla de los senos, de las caderas o de los muslos de la joven. Pero la adjetivación utilizada para calificar la cabellera o las dos trenzas, bien pudiera ser aplicada a aquellas partes: ondulantes, sueltos, largos, lucientes, estrujados, descompuestos. En otras palabras, como no es posible expresar de manera directa el deseo hacia el cuerpo amado, el amante ha tenido que efectuar un desplazamiento metonímico.

La paradoja es cruel: el libre acceso de Efraín al cabello de su amada ocurre sólo después de su muerte. De noche, durante la enfermedad del padre, los jóvenes velan hasta el amanecer; Maíla queda rendida por el sueño, recostada en. Efraín la observa. El recorrido por el mapa de su cuerpo ha sido completo, pero nada indecoroso se ha dicho. El deseo que siente el amante y que a cada momento debe reprimir de manera dolorosa lo sume en la ansiedad. El primero acusa al amante de estar presente, el segundo de estar ausente.

La mención a las canas del patriarca denota tanto su edad como el respeto que se merece. Al terminar la escena y en señal de agradecimiento, el padre besa en la frente a María , correspondiéndole las caricias de que ha sido objeto. A Efraín, quien es nombrado en muchos pasajes de la novela como el primer heredero, se le convoca en una doble posición: de testigo de los cuidados que el padre recibe de María y de ayudante servicial como amanuense, pues el padre le dicta una carta.

Entradas recientes

El joven, sentado frente a una mesa baja para escribir, aparece en un nivel inferior. Hemos visto cómo el cabello se convierte en un motivo de singular importancia en la obra. Primero entre los amantes; luego entre María y el padre. La novela se abre, pares, con una alusión al cabello como conjuro contra la muerte. Luego se eleva a la categoría de fetiche entre los amantes. En la escena del padre con María, el cabello canoso es signo de vejez próxima muerte , pero también de intercambio sexual.

La vida y la muerte, el amor y los celos, la represión y la ansiedad han girado alrededor de este motivo. A todo lo largo del texto, el juego entre lo que se ve y lo que se oculta, entre lo que se dice y lo que se calla es constante. El lenguaje adquiere un potencial de sugerencia poco corriente en otras novelas.

Poder de sugerencia que se acrecienta con el uso de las flores, la mirada y los gestos. En este sentido, la obra adquiere connotaciones magistrales. Si se dejan de noche en los floreros pueden ser nocivas para la salud, por eso María, que vela por la salud de su amado, las cambia diariamente. Las flores son, con frecuencia, parte del atuendo personal de María que las usa para embellecerse.

En otra ocasión, un clavel cae de los labios de María al suelo, y es pisado p. El juego permanente entre las flores frescas y las marchitas es paralelo al juego entre la vida y la muerte. Las azucenas, como se sabe, simbolizan la pureza, y así esta expresión implica una queja: los amantes nunca saciaron sus deseos sexuales; primero se opusieron los adultos, luego la muerte.

La mirada cargada de deseo puede ser tan turbadora como un beso. La involuntaria fijeza de la mirada del novio, que denota deseo contenido, avergüenza a la muchacha. Son miradas furtivas, sustraídas del conocimiento de los otros, lo que intensifica tanto la represión como la ansiedad. La naturaleza juega en esta novela un papel determinante y en su conjunto parece humanizada.

Hay rosales y azahares, florecidos pésamos, higuerones frondosos, sauces, pomarrosos y naranjos en cosecha; verdes gramales y hermosas vacadas; riachuelos, guaduales añosos, aves sin nombre cantando en los follajes, chilacoas y guatines; al fondo, las crestas desnudas de las montañas en las tardes doradas del verano. El esplendor de esta naturaleza casi virgen es mancillado por la mano del hombre: los colonos han llegado para tumbar los bosques naturales, para abrir potreros y sembrar cultivos de pan coger. Los bosques recién derribados despiden olores particulares debido, seguramente, a la fermentación.

De lo bello se pasa a lo sublime positivo y luego a lo sublime tenebroso. Desde su ventana o desde el corredor de la casa paterna, Efraín ve a lo lejos las montañas y los bosques que señalan el limite físico del edén; a veces se aleja hasta los confines - cuando va a la cacería del tigre, por ejemplo - por su propio gusto y, habla entonces de senderos tortuosos, de negras espesuras, del silbido siniestro del viento. En cuanto a los limites mentales, el paraíso de los amantes termina cuando comienzan los síntomas de la enfermedad de María; es decir, hacia el capítulo catorce o quince, cuando ha transcurrido menos de la cuarta parte del relato.

Se trata también de un momento de transición en el que el lenguaje comporta un tono contenido: hay un peligro que, por fortuna, parece sorteable, como sucede durante la cacería del tigre. Pero los síntomas negativos se acrecientan y poco a poco se va instaurando el horror. La narración toma cierto cariz dantesco: debido a extraños fenómenos atmosféricos, los días parecen noche y las noches día.

Por fin llega al alto de Las Cruces, sitio que por su nombre no puede tener sino una connotación macabra. Al llegar a casa, se da cuenta de que su odisea ha sido infructuosa. Pero el horror no ha terminado. Días después se pasea por el jardín que frecuentara con su amada.

Las rosas, el paisaje, las aguas del arroyo son las mismas, pero el edén ha desaparecido. Aunque todo es igual, de repente todo parece distinto. Efraín piensa en el suicidio en el mismo lugar en el que antes fue feliz. Con la muerte de María ya su vida no tiene sentido. Isaacs utiliza con gran amplitud el tópico del locos amoenus. Casi toda la acción de la novela transcurre en él.

Ese paraíso, sin embargo, al igual que el tópico barroco del et in Arcadia Ego esconde peligros mortales. Isaacs inscribe su novela en aquellos viejos paradigmas pero, al mismo tiempo, los transforma de acuerdo con los imperativos del Romanticismo.

Para anotar el capitulo

En los textos tradicionales, las descripciones del lugar ameno, por lo general, son artificiosas y poco verosímiles. La ventaja que tuvo Isaacs fue que no necesitó imaginar nada, ni copiar de antiguos textos, sino simplemente dejar correr sus ojos por la belleza de su suelo patrio. Hemos hablado reiteradamente de un mundo paradisiaco, cerrado, socialmente sin fisuras, detenido a la margen del tiempo moderno.

El peligro mayor que se otea no es el de la guerra, la invasión o la sublevación popular, sino el de la muerte por causas naturales. Lo que llama la atención es que esto ocurría cuando el mundo occidental no se había repuesto de la turbulencia de la Revolución Francesa, de las luchas de independencia, del volterismo y la Enciclopedia y cuando en otras partes del continente se publicaban obras de denuncia violenta contra la opresión o la injusticia.

Entonces, como si la enfermedad de María tuviese una consecuencia universal, de repente ese mundo monolítico comienza a fisurarse. Hay una primera señal: la presencia de colonos que tumban los bosques naturales, sin darse cuenta del destrozo irreparable que causan. Pero la resolución del padre es inquebrantable: debe viajar. En verdad, todas las resoluciones del padre son inquebrantables: ni la enfermedad de María, ni su propia enfermedad, ni los reveses de fortuna, ni los sentimientos de los amantes le hacen modificar sus propósitos.